<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[La’s Substack]]></title><description><![CDATA[My personal Substack]]></description><link>https://lalijamx.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!-peq!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F50706bb9-c5e1-4c7b-9d32-85bd646c2bae_144x144.png</url><title>La’s Substack</title><link>https://lalijamx.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Sat, 27 Jun 2026 18:26:59 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://lalijamx.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[La LIJa]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[lalijamx@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[lalijamx@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[LIJa]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[LIJa]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[lalijamx@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[lalijamx@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[LIJa]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[¿Por qué y para qué mediar? Hallazgos personales]]></title><description><![CDATA[Por Abril G. Karera]]></description><link>https://lalijamx.substack.com/p/por-que-y-para-que-mediar-hallazgos</link><guid isPermaLink="false">https://lalijamx.substack.com/p/por-que-y-para-que-mediar-hallazgos</guid><dc:creator><![CDATA[LIJa]]></dc:creator><pubDate>Fri, 26 Jun 2026 01:45:22 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!-peq!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F50706bb9-c5e1-4c7b-9d32-85bd646c2bae_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span>Han pasado alrededor de trece a&#241;os desde que decid&#237; dedicarme a la mediaci&#243;n de la lectura y de ser, adem&#225;s, una ac&#233;rrima lectora de literatura infantil y literatura juvenil. Muchas ideas luminosas han llegado a m&#237; desde entonces, luci&#233;rnagas que emergen de ambos campos, que danzan juntas y me maravillan. Me gustar&#237;a compartir algo de su vuelo. Aunque algunas de ellas puedan resultar obvias, sin duda alumbran mi trabajo profesional y, a fin de cuentas, tambi&#233;n mi vida. Espero que este ejercicio contagie algo de esa emoci&#243;n, que nos lleve a m&#225;s indagaciones sobre los alcances de la mediaci&#243;n y la LIJ; mismos que, puedo asegurar, son tan asombrosos y tan numerosos como lectores y lecturas existen.</span></p><h4 style="text-align: justify;"><strong><span>Sobre horizontes y horizontalidad</span></strong></h4><p style="text-align: justify;"><span>El adultocentrismo habita en todas partes, se cuela en la vida cotidiana casi sin percepci&#243;n alguna, aprendemos desde peque&#241;os que tenemos una subordinaci&#243;n ante las personas mayores, que nadie sabe m&#225;s que los adultos, que m&#225;s vale hacerles caso. Y, luego, cuando crecemos, ese poder se hereda de alguna manera. Aunque se puede cuestionar el adultocentrismo desde muchos frentes, para m&#237; nadie lo hace m&#225;s claro que Pippi Calzaslargas. Cuando la conoc&#237; me sent&#237; intimidada, &#191;c&#243;mo pod&#237;a ser tan desobediente, tan libre? Y entonces entend&#237; que la estaba mirando bajo el filtro adultocentrista: ese que dicta que las infancias deben tener ciertos comportamientos &#8220;por su propio bien&#8221;, que nadie mejor que los adultos podr&#225; &#8220;guiarlos por el mejor camino posible&#8221;, que tener pocos a&#241;os de vida en el mundo es sin&#243;nimo de saber poco o nada, de no entender, de estar perdido. Salir de esa estructura, como de cualquier otra, no es cosa f&#225;cil. Necesita atenci&#243;n y compromiso con el proceso de desaprendizaje. Implica reconocer las propias fallas, los propios comportamientos que se heredan y nos lastiman.</span></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://lalijamx.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading La&#8217;s Substack! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p style="text-align: justify;"><span>Ese camino hacia el reconocimiento de mi propio adultocentrismo fue guiado por Pippi y decenas de otros personajes de la LIJ, porque resulta que las buenas historias de ese tipo de literatura muchas veces exponen y cuestionan esa estructura, se burlan de ella, de ah&#237; que sean tan inc&#243;modas para muchos adultos, y tan queridas y valoradas por los j&#243;venes lectores. Aunado a ese andar, en la mediaci&#243;n es vital cuestionar el adultocentrismo. Acompa&#241;ar procesos lectores implica el reconocimiento de que nadie es mejor que nadie, de que estamos juntos descubriendo una historia (as&#237; la hayamos le&#237;do antes, pues a&#250;n la relectura ofrece otras perspectivas) y que toda experiencia es valiosa por el simple y sencillo hecho de que estamos vivos compartiendo el presente. Mich&#232;le Petit dice que la mediaci&#243;n es ante todo: observar, escuchar y dar.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>&#191;Entonces c&#243;mo se ejerce la horizontalidad? &#191;Qu&#233; implica su pr&#225;ctica? &#191;C&#243;mo podemos estar seguros de que no estamos cayendo nuevamente en asuntos verticales? Son preguntas que suelo hacerme todo el tiempo y para las que no existen respuestas &#250;nicas. Pero justo las luci&#233;rnagas que surgen de ambos campos, estas ideas luminosas, me hablan sobre tener presente siempre ambas palabras: adultocentrismo, horizontalidad. Ponerlas en el centro. Construir con humildad, con la certeza de que en la conversaci&#243;n se est&#225; poniendo una parte de nosotros que est&#225; dispuesta a vulnerarse, a ser escuchada, a mirar desde otros lados, otros horizontes. Mi primer hallazgo tiene que ver con eso: los alcances de la lectura est&#225;n m&#225;s all&#225; de las estructuras, alcanzan los bordes, se extienden y filtran en los huecos. Como mediadora me gusta explorar esas l&#237;neas, como lectora de LIJ me gusta constatar que alguien ya ha recorrido esos caminos antes y que deja la gu&#237;a como Hansel con sus piedras luminosas cuando es abandonado con Gretel en el bosque.</span></p><h4 style="text-align: justify;"><strong><span>Hospitalidad, refugio y compa&#241;&#237;a</span></strong></h4><p style="text-align: justify;"><span>Basta una mirada a las principales noticias de los &#250;ltimos meses para saber que estamos habitando tiempos dif&#237;ciles. &#191;Existi&#243; un momento en la historia de la humanidad en que todo marchara viento en popa? Probablemente no. Sin embargo, eso no es excusa para aislarse del mundo, aunque a veces dan ganas. Cuando me convert&#237; en lectora de LIJ, me sent&#237; abrumada y sorprendida por el cari&#241;o, el consuelo y el abrazo que muchas de esas historias ofrecen. No es que las otras grandes novelas de la literatura no tuvieran esa mirada benevolente, es que la LIJ lo hace distinto. &#191;Es porque es para infancias y cuando eres peque&#241;o, de alguna manera, la suavidad del mundo es m&#225;s evidente? La familia de los Moomin me abraz&#243; con ternura y gracias a Winnie Poh entend&#237; sobre amar a tus amigos por quienes son. Hay decenas de libros &#225;lbumes que con sus trazos me devolvieron la habilidad de mirar el presente. &#191;Qu&#233; tipo de vida hab&#237;a tenido que muchas de esas historias me llevaron al llanto? &#191;Es que la empat&#237;a, el cuidado, la generosidad me eran tan extra&#241;os? Quiz&#225; es solamente que vivimos en un mundo violento y hay tantas formas de hacernos da&#241;o que ya ni extra&#241;as nos parecen. Bien dice Soledad en </span><em><span>Loba</span></em><span>, de Ver&#243;nica Murgu&#237;a: &#8220;Les tem&#237;a m&#225;s a las l&#225;grimas y a las ternezas que al bramido del jabal&#237;&#8221;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Desde la mediaci&#243;n, me queda claro que el espacio de lectura que construimos es vital y necesario para afrontar los d&#237;as oscuros. Que los cimientos de esa construcci&#243;n deben forjarse a trav&#233;s de la atenci&#243;n, la empat&#237;a, el respeto, por mencionar algunos. Compartir la lectura va m&#225;s all&#225; de &#8220;hacer que la gente lea&#8221;, a veces ni siquiera se trata de eso. Tiene que ver con el di&#225;logo y la escucha, como ya tanto han dicho estudiosos como Eliana Yunes: &#8220;En este caleidoscopio de perspectivas el horizonte se rasga, vivimos muchas vidas y conocemos mejor la historia cotidiana, que es la nuestra&#8221;. Leer en comunidad es una declaraci&#243;n de resistencia, es acompa&#241;ar y refugiarse. No se trata tanto de lo que leemos, sino de qui&#233;nes somos los que leemos, cu&#225;les son nuestras formas de leer, qu&#233; nos llev&#243; a ese sitio, cu&#225;les son nuestras propias historias y c&#243;mo hacemos que ese espacio sea valioso para todos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Es cierto que la construcci&#243;n de este tipo de comunidades, de este tipo de convivencias, puede suscitarse en cualquier otro espacio, no necesariamente en uno atravesado por la lectura. Sin embargo, las historias pueden ser el gran pretexto y la gran siembra. Mi segundo hallazgo como lectora y mediadora tiene que ver con el asombro, el cari&#241;o y la certeza de que acompa&#241;ar experiencias lectoras, brindarles un espacio c&#225;lido y sereno, alienta la construcci&#243;n de utop&#237;as. Y ahora m&#225;s que nunca necesitamos imaginar utop&#237;as, habitarlas, al menos en nuestros peque&#241;os espacios a donde podemos llegar para reponernos de las noticias diarias.</span></p><h4 style="text-align: justify;"><strong><span>Cuestionamiento, criterio y acci&#243;n</span></strong></h4><p style="text-align: justify;"><span>Dicen que la ignorancia nos har&#225; felices, pero difiero por completo. Desde mi ejercicio profesional, me niego. Compartir la lectura, dialogar, estar en contacto constante con las m&#250;ltiples experiencias lectoras me deja claro que las personas somos capaces de navegar entre todo lo desagradable, discernir, crear comunidad y hacer frente. Y en medio de todo eso, s&#237;, ser felices. Cuanto m&#225;s oscuros son los tiempos, m&#225;s importante es no perder la alegr&#237;a, como lo propone la militancia alegre.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Hace tiempo decid&#237; leer LIJ con tanto ah&#237;nco y atenci&#243;n como postura pol&#237;tica ante los tiempos convulsos. Abordar las dificultades desde la ternura, el juego, la observaci&#243;n, la calma, la escucha, aspectos muchos que son naturales en los primeros a&#241;os de vida de cualquier ser humano, no es poca cosa. Es mantener la mente y el coraz&#243;n abiertos. Estar en disposici&#243;n de imaginar y de buscar otros caminos a las ideas que se repiten desde anta&#241;o. Como plante&#243; Ang&#233;lica Gorodischer en su cuento &#8220;Retrato de la Emperatriz&#8221;: &#8220;Ahora, si las viejas palabras est&#225;n nombrando otra manera de mirar, ah&#237; s&#237;, ah&#237; has encontrado un pensamiento nuevo, y eso no es algo que se consiga f&#225;cilmente, te lo puedo asegurar&#8221;. Me atrevo a aventurar que la mediaci&#243;n de la lectura consiste en alentar la b&#250;squeda de pensamientos nuevos, seg&#250;n lo propuesto por aquella Emperatriz que gobern&#243; el Imperio M&#225;s Vasto que Nunca Existi&#243;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Por esa raz&#243;n, nunca he estado a favor de ocultar ciertos temas a las infancias &#8220;porque est&#225;n chiquitas, porque la sociedad es malvada y es mejor que lo descubran m&#225;s adelante, cuando est&#233;n preparadas para ello&#8221;. </span><em><span>Spoiler</span></em><span>: nunca nadie est&#225; preparado para las crueldades del mundo. Creo en el di&#225;logo informado, en la curiosidad e investigaci&#243;n activa. Creo en la inteligencia de los lectores, tengan la edad que tengan. Creo que es posible cambiar el mundo, aunque sea la peque&#241;a parte que habito de &#233;l. Y no son creencias que surgen del impulso, de la ignorancia o la mal llamada ingenuidad que el sistema se asegura de ridiculizar. Es una fe cimentada en la experiencia de leer LIJ y de compartir con otros lectores, pues gracias a muchas de estas historias recuerdo la sensibilidad que nos habita y la fuerza que poseemos para alzar la voz.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Mi tercer hallazgo, aunque suene excesivamente positivo, es que toda acci&#243;n suscitada a ra&#237;z de la lectura compartida tiene un eco. En los amplios terrenos de la desigualdad, puede que no signifique nada. En la inmediatez del capitalismo, puede que no tenga sentido hacer lo que hacemos. Pero la mediaci&#243;n lectora, para fortuna nuestra, se posiciona en otra esfera. Una dimensi&#243;n donde la lentitud no se castiga, donde nuestras voces son tan valiosas como el sonido de los p&#225;jaros y donde organizarse es una tarea cotidiana que rinde frutos, as&#237; no tengan fecha de recolecci&#243;n. Cada acto de escucha, cada conversaci&#243;n, cada idea nueva que surge en estos espacios tiene un eco. Quiz&#225;s no es inmediato, quiz&#225;s no es el eco definitivo, pero resuena a trav&#233;s del tiempo y la distancia, y hace que surjan nuevos escenarios. Y m&#225;s all&#225; de lo que eso signifique en el futuro, rescato lo que significa en el presente: Que estamos vivos, que podemos dialogar y construir juntos, que no todo est&#225; perdido y que es bueno saber que no estamos solos.</span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span>Referencias</span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span>A. A. Milne, </span><em><span>Winnie the Pooh</span></em><span>, Ils. Ernest H. Shepard, Dutton Children&#8217;s Books, EUA, 1999.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Gorodischer, Ang&#233;lica;</span><em><span> Kalpa Imperial</span></em><span>, Editorial Planeta, Barcelona, 2024.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Jansson, Tove; </span><em><span>La llegada del cometa</span></em><span>, Penguin Random House, M&#233;xico, 2022.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Lindgren, Astrid; </span><em><span>Pippi Calzaslargas</span></em><span>, K&#243;kinos, Madrid, 2020.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Murgu&#237;a, Ver&#243;nica; </span><em><span>Loba</span></em><span>, Ediciones SM, Madrid 2013.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>P&#233;tit, Mich&#232;le; </span><em><span>Leer el mundo. Experiencias actuales de transmisi&#243;n cultural</span></em><span>, Colecci&#243;n Espacios para la lectura, Fondo de Cultura Econ&#243;mica, Argentina, 2015.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Yunes, Eliana; </span><em><span>Tejiendo al lector, una red de hilos cruzados</span></em><span>, Colecci&#243;n Para comprender la lectura, R&#237;os de tinta, M&#233;xico, 2008.</span></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://lalijamx.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading La&#8217;s Substack! 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M&#225;s tarde, cuando empec&#233; a ejercer como mediadora de lectura, me impresion&#243; como todos los que nos dedicamos a este campo tenemos al menos una experiencia al respecto. En algunos casos se trataba quiz&#225; de un padre o una madre preocupados por lo que podr&#237;an leer y aprender sus hijos, por lo que solicitaban no realizar determinadas lecturas; en otros, la cosa se pone m&#225;s seria, pues las instituciones reproducen violencias sistem&#225;ticas mediante el silencio para no alterar el orden.</p><p style="text-align: justify;">En este texto pretendo reflexionar acerca de las ideas que relacionan la censura con la literatura infantil y juvenil. Al hablar de censura me referir&#233; particularmente a las acciones y decisiones que toman aquellos que se involucran con el acto de lectura &#8211;desde la producci&#243;n del libro, hasta los di&#225;logos que &#233;ste puede detonar&#8211; e implican omitir o suprimir informaci&#243;n de manera deliberada. As&#237; mismo, expondr&#233; c&#243;mo la censura atraviesa a la mediaci&#243;n de la lectura y expondr&#233; algunas experiencias al respecto, con el fin de repensar mi propio ejercicio como mediadora.</p><p style="text-align: justify;">M&#225;s all&#225; de c&#243;mo se percibe la lectura &#8212;y los libros&#8212;como el medio cultural por excelencia para validar ideas, cuando comenc&#233; a mediar fue inevitable asociar la censura con un ejercicio de poder, generalmente negativo. Hist&#243;ricamente ha sido as&#237;. Basta con pensar en la Santa Inquisici&#243;n, las quemas de libros, las dictaduras latinoamericanas o los reg&#237;menes ultraconservadores para darnos cuenta de que, efectivamente, censurar equivale a mantener a un grupo en el poder y cerrar el camino a quien se atreva a cuestionarlo.</p><p style="text-align: justify;">Cuando se hablaba del tema en el &#225;mbito de la LIJ, era a menudo para evidenciar la manera en la que el mundo adultocentrista intenta contener la &#8220;inocencia&#8221; de los ni&#241;os. Los textos se filtran a partir de estereotipos e historias en las que a menudo se sacrifica la calidad est&#233;tica, en un af&#225;n por proteger lo que se piensa que deber&#237;a ser la infancia. Solemos asumir que la censura siempre es mala, pues es la herramienta de los adultos de mollera rancia &#8212;como dir&#237;a Roald Dahl&#8212;para mantenernos calladitos y en orden. No es mi intenci&#243;n que esta reflexi&#243;n niegue esa realidad. Me interesa, m&#225;s bien, cuestionar en qu&#233; medida quienes nos dedicamos a la LIJ caemos en la trampa de etiquetas como &#8220;malo&#8221; y dejamos de ser cr&#237;ticos con nuestro propio ejercicio.</p><p style="text-align: justify;">En julio de 2022 tuve la fortuna de asistir al c&#237;rculo &#8220;Mediaci&#243;n Ind&#243;mita&#8221;, impartido por Formar Lectores. El tema del mes fue precisamente la censura. A trav&#233;s de este grupo, conoc&#237; el texto &#8220;Todos somos censores&#8221; de Perry Nodelman, en el que aborda la relaci&#243;n entre los criterios en los cuales nos basamos para elegir y descartar textos, y la <em>agnosis</em> o &#8220;deseo de no saber&#8221;. Este &#250;ltimo t&#233;rmino es de particular importancia pues se refiere a la decisi&#243;n de ignorar cierta informaci&#243;n. Un ejemplo de <em>agnosis </em>son aquellas personas que de manera deliberada deciden no ver contenido relacionado con movimientos sociales, activismo o noticias. En muchos de estos casos, esta &#8220;ignorancia&#8221; parte del autocuidado, de sabernos inmersos en un mundo violento y de la necesidad que tenemos de tener espacios libres de la crueldad.</p><p style="text-align: justify;">Nodleman explica que si bien se trata de una posici&#243;n personal respetable, se vuelve problem&#225;tica cuando se impone sobre otros, en especial cuando se trata de ni&#241;os. La realidad es que como adultos tenemos miedo de lo que cierto tipo de conocimiento pueda provocar en la infancia, sobre todo cuando asumimos que ser ni&#241;o implica no tener las herramientas para cuestionar o distinguir a qu&#233; nos estamos exponiendo. No es el momento para extenderme acerca del texto de Nodleman pero s&#237; quiero resaltar que tanto &#233;ste, como las conversaciones guiadas por quienes conforman Formar Lectores, fueron un parteaguas en mi ejercicio como mediadora, pues a partir de entonces es que asumo que parte de mi labor consiste en ser censora.</p><p style="text-align: justify;">Recuerdo particularmente cuando, en la carrera, el profesor de la optativa de LIJ abord&#243; los cuentos de hadas y abri&#243; el debate sobre si deber&#237;an o no leerse con ni&#241;os, en vista de que en ellos aparec&#237;an varios estereotipos de g&#233;nero y fen&#243;menos que ahora reconocemos como sexistas. En clase revisamos &#8220;La bella y la bestia&#8221; y la discusi&#243;n se suscit&#243; a partir de que una compa&#241;era se&#241;alara que el personaje de Bella era m&#225;s tratada como un objeto o medio que la Bestia utilizar&#237;a para su salvaci&#243;n, que un sujeto complejo con deseos y metas propias. La pregunta era: &#191;dejamos de leerlos con ni&#241;os o ignoramos los an&#225;lisis que se han hecho desde diversas posturas feministas y continuamos?</p><p style="text-align: justify;">Desde el punto de vista del profesor, los cuentos de hadas textos con un legado literario que permea m&#225;s all&#225; de la historia de la literatura, por lo que el argumento de que no deb&#237;an leerse por su trasfondo patriarcal supon&#237;a tambi&#233;n perder relatos que desde hace siglos han acompa&#241;ado a m&#250;ltiples generaciones y culturas. Algo parecido sucedi&#243; cuando en esa misma clase le&#237;mos <em>El p&#225;jaro azul</em> de Maurice Maeterlink. El profesor explicaba c&#243;mo tambi&#233;n se puede ejercer la censura desde estas posturas y movimientos sociales que buscan cuestionar &#8212;y desmantelar&#8212; opresiones hegem&#243;nicas.</p><p style="text-align: justify;">Me gustar&#237;a mencionar que, adem&#225;s, ninguna de las compa&#241;eras de la clase que se denominaban feministas, ni siquiera aquellas que ejerc&#237;an el activismo m&#225;s radical, sugiri&#243; que nunca se volvieran a leer cuentos de hadas. Lo que pelearon fue que no pod&#237;a negarse que, en muchos de estas obras, existiera una narrativa patriarcal. A&#241;os despu&#233;s, sigo pensando en ese momento, pues gracias al texto de Nodleman fue que pude llegar a la siguiente conclusi&#243;n: que no censure un texto no quiere decir que no voy a cuestionarlo.</p><p style="text-align: justify;">Actualmente en mi curso con sexto grado, dedico todo un trimestre a abordar cuentos de hadas. Eso no significa que voy a establecer lo que en ellos se escribe como realidad absoluta y que, por lo tanto, valido las distintas opresiones que en ellos se plasman. Al contrario: si leemos &#8220;Barba Azul&#8221;, podemos hablar de la obediencia en la &#233;poca de Perrault, pero tambi&#233;n nos lleva a pensar en el feminicidio. &#8220;La sirenita&#8221;, m&#225;s que una historia que perpet&#250;a el sacrificio del amor rom&#225;ntico, es una ventana para hablar de homofobia y de c&#243;mo las personas de la comunidad LGBTTIQ+ han visto en la literatura una manera de codificar sus experiencias. As&#237;, decido no dejar de lado estos textos, porque me interesa que formen parte del bagaje literario de mis alumnos, pero tambi&#233;n decido hacia d&#243;nde encaminar la conversaci&#243;n para que este acercamiento se haga desde una posici&#243;n cr&#237;tica. Cabe resaltar que yo tengo muy claro que no puedo decirles qu&#233; pensar, sino s&#243;lo abrir puertas y hacer preguntas que les muestren otros caminos.</p><p style="text-align: justify;">En otras ocasiones, he tenido que censurarme por completo y, quiz&#225;, el ejemplo m&#225;s claro son las groser&#237;as. Como mediadora en un espacio no escolar, las palabras catalogadas como &#8220;groser&#237;as&#8221; no representaban un problema: pod&#237;a leerlas en voz alta, pod&#237;amos utilizarlas para expresarnos e incluso hubo ocasiones en las que discut&#237;amos respecto a su aporte ling&#252;&#237;stico dentro del texto. Todo eso cambi&#243; cuando me volv&#237; docente. Primero, como maestra en una escuela particular, tuve que ce&#241;irme a los lineamientos institucionales que se refer&#237;an a restricciones con el lenguaje. En esa primera experiencia nunca hubo mayor problema, pues la poblaci&#243;n con la que trabajaba era abierta al di&#225;logo y al aprendizaje, por lo que pod&#237;a dialogar con mis estudiantes sobre el uso literario de las groser&#237;as, la inteligencia ling&#252;&#237;stica y su funci&#243;n en el habla. Incluso, llegamos a tocar temas como el clasismo y la discriminaci&#243;n ling&#252;&#237;stica. Estos chicos en particular comprend&#237;an que las groser&#237;as en s&#237; mismas no estaban &#8220;mal&#8221; y, por lo tanto, cuando le&#237;amos textos que las conten&#237;an, pod&#237;amos tomarlas como lo que son: un fen&#243;meno ling&#252;&#237;stico.</p><p style="text-align: justify;">Despu&#233;s, cambi&#233; de escuela y, por lo tanto, de poblaci&#243;n. Pronto me di cuenta de que en este nuevo lugar no pod&#237;a repetir esa f&#243;rmula. Al contrario de la escuela anterior, en la que eran las autoridades quienes me ped&#237;an tener mucho cuidado con los temas y el vocabulario de lo que le&#237;a con los estudiantes, aqu&#237; yo ten&#237;a bastante libertad. Tras unas semanas de convivir con los estudiantes, entend&#237; que su manera de hablar era un reflejo de la manera en la que se relacionaban: desde la violencia. Hay muchas explicaciones y reflexiones respecto a este punto espec&#237;fico en las que no me voy a detener, porque no es el objetivo de esta reflexi&#243;n. Solamente quiero puntualizar que, despu&#233;s de analizarlo y hablarlo con otros colegas maestros, me di cuenta de que, desde mi lugar como docente de primaria y secundaria, no pod&#237;a permitir que ese lenguaje se reprodujera en el sal&#243;n de clases. Por supuesto, no descarto la lectura de textos solo porque contienen groser&#237;as; sin embargo, cuando llegan a aparecer, tengo que puntualizar y detenerme a analizar la funci&#243;n que cumplen en el mensaje que se llega a transmitir. Adem&#225;s, mis estudiantes saben que hay cero tolerancia a reproducirlas dentro de las instalaciones de la escuela.</p><p style="text-align: justify;">Este es solo un ejemplo. Hay muchas otras ocasiones en las que, como mediadora, he tenido que decir &#8220;esto no&#8221; o quitar libros de las manos de los ni&#241;os porque me doy cuenta de que no es el momento. He de confesar tambi&#233;n que esa censura la he implementado luego de cometer errores que abrieron puertas que no me correspond&#237;a abrir. Conocer mis limitaciones como mediadora, tambi&#233;n me ha llevado a censurarme.</p><p style="text-align: justify;">Como Nodleman, yo tambi&#233;n pienso que todos somos censores. Y no est&#225; mal. La censura en s&#237; misma no es el problema, lo problem&#225;tico es no cuestionarnos desde d&#243;nde la estamos ejerciendo y por qu&#233;. La mayor&#237;a de las veces no elijo censurar porque elijo para mis estudiantes el &#8220;no saber&#8221;; generalmente, censuro porque considero que a&#250;n no estamos listos, que nos faltan herramientas para cuestionar lo que vemos y leemos. Y, aunque no estoy sola porque es un espacio en el que cuento con colegas maravillosos, considero que muchas cosas rebasan nuestra labor como docentes. Entonces, si una lectura nos va a lastimar como comunidad m&#225;s de lo que puede ayudarnos a construir puentes, prefiero no abordarla.</p><p style="text-align: justify;">Aun as&#237;, me cuestiono todo el tiempo y agradezco que me cuestionen. Aunque s&#233; que la censura va de la mano con mi profesi&#243;n y que establecer no negociables en ese ejercicio es necesario, escucho a mis pares con entusiasmo. Es gracias a ellos que puedo reconocer que a&#250;n queda mucho por recorrer, caminos que otros ya hab&#237;an construido y a&#250;n debo encontrar. Sus experiencias como censores y censurados me recuerdan que la lectura es una experiencia humana y que no es completamente milagrosa ni completamente destructiva por s&#237; misma. Somos nosotros como lectores quienes le dan vida y poder.</p><p style="text-align: justify;"></p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://lalijamx.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="https://lalijamx.substack.com/subscribe?"><span>Subscribe now</span></a></p><div class="captioned-button-wrap" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://lalijamx.substack.com/p/asumirme-censora?utm_source=substack&utm_medium=email&utm_content=share&action=share&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Share&quot;}" data-component-name="CaptionedButtonToDOM"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading La&#8217;s Substack! 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class="image-link-expand"><div class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg role="img" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><title></title><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" 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Eso es lo que descubre Mariana, una adolescente de diecisiete a&#241;os, cuando decide aceptarle una cita a Juan Pablo, el chico de los ojos m&#225;s bonitos de toda la escuela. Este pensamiento hiperb&#243;lico de la protagonista &#8212; digno de cualquiera que se haya enamorado a esa edad&#8212; la llevan a un bar punk, donde su enamorado termina bes&#225;ndose con la vocalista de Los Iluminados.</p><p style="text-align: justify;">Desilusionada y resignada a siempre ser un personaje secundario, Mariana decide entrar como guitarrista a una banda de punk, gui&#225;ndose por el monstruo que habita en su cabeza: la mism&#237;sima Marilyn Monster. Tal vez de as&#237;, por fin, Juan Pablo la bese a ella.</p><p style="text-align: justify;">Comienza entonces su incursi&#243;n en el g&#233;nero, apoy&#225;ndose de los boleros que su abuelo le ense&#241;&#243; a tocar en la guitarra. Fusiona sus recuerdos con lo poco que sabe del punk y logra entrar a las Criaturas Podridas tras una audici&#243;n que sorprende a los integrantes. Sin embargo, se presenta un nuevo desaf&#237;o: tendr&#225; que prepararse para tocar en vivo en El Calavera, aunque odie las multitudes y los conciertos.</p><p style="text-align: justify;">A lo largo de esta historia, nuestra narradora adolescente descubre que todos somos la met&#225;fora de un monstruo. &#191;Una momia? Su padre encerrado en casa y paralizado por la bebida. &#191;Un hombre lobo? Su abuelo, quien viv&#237;a la vida nocturna tocando boleros y pasaba el d&#237;a durmiendo. &#191;Las reptilianas? Las chicas falsas que ocultaban su verdadera identidad en la prepa. Pero el monstruo m&#225;s dif&#237;cil de descifrar es el que oculta su primer gran amor.</p><p style="text-align: justify;">En <em>Prohibido el punk</em>, Erika Zepeda, nos lleva a las calles de Guadalajara a finales de los noventa y principios de los dos mil. Nos recuerda c&#243;mo eran los j&#243;venes comunes: d&#243;nde descubr&#237;an su m&#250;sica, qu&#233; canciones se escuchaban, qu&#233; programas ve&#237;an, qu&#233; pel&#237;culas compraban, c&#243;mo se divert&#237;an y con qu&#233; causas se identificaban.</p><p style="text-align: justify;">Mientras pasaba las p&#225;ginas de esta novela, no pude evitar asociar los versos de las las bandas ficticias con canciones reales de la escena del punk en espa&#241;ol: Vulpes, Los Carniceros del Norte, Eskorbuto&#8230; Por ejemplo, cuando en un toqu&#237;n al que acuden los personajes se escucha: &#171;&#161;Ya no quiero callar en esta mierda de ciudad!&#187;, record&#233; a los Elektroduendes y su &#171;Salgo a la calle para no pensar, / pocas cosas me hacen reaccionar / porque me ahogo en esta realidad, porque me agobia la necesidad&#187;, con ese mismo fastidio y asfixia hacia lo urbano.</p><p style="text-align: justify;">La historia tambi&#233;n menciona bandas internacionales que todo punk &#8220;debe&#8221; conocer, como The Clash, Sex Pistols, Dead Kennedys, NOFX, The Ramones&#8212; quienes, por cierto, aparecen en la portada rosa fosforescente del libro, remplazando a Tommy Ramone por Marilyn Monster&#8212;. Todo esto nos recuerda lo exigente que puede ser el conocimiento dentro de esta tribu urbana, bien representada por El Mozart, t&#237;pico punk pedante que examina, aunque tambi&#233;n intenta ense&#241;ar, a sus compa&#241;eros.</p><p style="text-align: justify;">Esta novela juvenil, ganadora del Premio Gran Angular 2025, refleja que el punk y la adolescencia tienen mucho en com&#250;n: rebeld&#237;a, identidad, resistencia, introspecci&#243;n, cuestionamiento y autenticidad. &#191;Mariana es una verdadera punk? Por supuesto, ya que, gracias a la m&#250;sica, afronta un mundo de monstruos encubiertos, resiste a una fuerte crisis familiar, comprende una filosof&#237;a distinta, descubre el verdadero significado de la amistad, conoce su verdadera identidad, levanta la voz para defender sus decisiones y se enamora de verdad por primera vez.</p><p style="text-align: justify;">Una lectura que, con una gran <em>playlist</em> de punk de fondo, ayuda a descubrir que todos tenemos tres seres que nos habitan: un monstruo, un punk y un adolescente. Honestamente, yo me sent&#237; habitada por estos tres.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://lalijamx.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="https://lalijamx.substack.com/subscribe?"><span>Subscribe now</span></a></p><p style="text-align: justify;"></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Coming soon]]></title><description><![CDATA[This is La&#8217;s Substack.]]></description><link>https://lalijamx.substack.com/p/coming-soon</link><guid isPermaLink="false">https://lalijamx.substack.com/p/coming-soon</guid><dc:creator><![CDATA[LIJa]]></dc:creator><pubDate>Tue, 01 Oct 2024 22:56:19 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!-peq!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F50706bb9-c5e1-4c7b-9d32-85bd646c2bae_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>This is La&#8217;s Substack.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://lalijamx.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="https://lalijamx.substack.com/subscribe?"><span>Subscribe now</span></a></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>